Cómo enseñar a un niño a montar en bicicleta

Pero por muy honroso que sea regalar a un niño o a un adulto la independencia sobre dos ruedas, no siempre es fácil acertar la primera vez. Después de todo, para la mayoría de nosotros, aprender a montar fue algo que hicimos hace décadas. Desde entonces, hemos olvidado muchas de las emociones y retos del camino, y esa sensación de vulnerabilidad al intentar mantener el equilibrio durante unas cuantas pedaladas.

He aquí algunas cosas que debes evitar cuando intentas enseñar a alguien a amar la bicicleta tanto como tú.

No empieces en la calle

Quieres que alguien se sienta completamente a gusto la primera vez que se sienta en el sillín de una bicicleta, y a menos que vivas en un callejón sin salida, la calle nunca será el lugar adecuado para ello. Inicia a tu nuevo ciclista en un aparcamiento, un sendero o un parque vacíos.

No utilices ruedas de entrenamiento

Esta es la forma de la vieja escuela de enseñar a los niños a montar en bicicleta, y aunque todavía puede funcionar, es menos eficaz que el método actual: el deslizamiento.

No necesitas una bicicleta especial para enseñar el método de deslizamiento: sólo tienes que quitar los pedales de una bicicleta normal y bajar el asiento para que el nuevo ciclista pueda sentarse en el sillín con los dos pies en el suelo. Enséñale a empujar con los pies y a deslizarse sobre la bicicleta. Cuando pueda mantener el equilibrio con seguridad durante unos segundos, vuelve a poner los pedales, sube el sillín y enséñale a pedalear.

Este método es mucho más eficaz para enseñar el equilibrio necesario para montar que las ruedas de entrenamiento, que requieren un mayor salto de fe para quitarlas.

Aún mejor si tienes un niño pequeño que está aprendiendo a montar: las bicicletas de equilibrio. Todas las bicicletas de equilibrio funcionan de forma similar, ya que el niño se sienta bajo, con las rodillas dobladas, y utiliza los pies para empujar la bicicleta. A medida que aumenta la velocidad y la familiaridad, el ciclista sube los pies para experimentar unos momentos emocionantes de vuelo equilibrado sobre dos ruedas. Así que si buscas una nueva bicicleta para tu hijo, la bicicleta de equilibrio es una de las mejores formas de fomentar su confianza frente a las viejas ruedas de entrenamiento.

No les hagas empezar con una bicicleta que no les quede bien

Seguro que tu alumno de ciclismo no va a escalar el monte  ni a embarcarse en un viaje en bicicleta a través del país en el momento en que le enseñes a girar los pedales. Pero eso no significa que no deba empezar con una bicicleta que se ajuste cómodamente.

Encuentra una bicicleta sobre la que puedan ponerse de pie fácilmente sin hacer contacto con el tubo superior y alcanzar el manillar sin esforzarse. Nadie quiere seguir montando en una bicicleta demasiado grande que da miedo montar y desmontar. Mejor aún, haz que se ajusten bien a la bicicleta para que todo esté bien configurado desde el principio.

No te agarres a la bici y empujes o corras a su lado

¿Recuerdas cuando tu padre corría al lado de tu bicicleta, jurando que nunca soltaría el sillín, y luego te lanzaba a una vida de incertidumbre y desconfianza con un sonoro empujón? Pues nosotros sí. Y te prometemos que no es una táctica eficaz, sobre todo porque el acto de correr al lado tiende a hacer tambalear la bici y a contrarrestar cualquier técnica de equilibrio que tu alumno deba aprender.

Deja que cojan impulso a través de sus propios golpes de pedal.

No les presiones para que vayan demasiado rápido o lejos, demasiado pronto. Estás emocionado. Acabas de enseñar a tu hijo, a tu cónyuge, a tu mejor amigo o a un desconocido involuntario a pedalear con éxito en bicicleta. Pero frena un momento: esto no significa necesariamente que tengas un nuevo compañero de ruta o un tándem.

Deja que practiquen durante un tiempo a su propio ritmo. Deja que aprendan a rodar despacio por un aparcamiento o por un sendero. No les presiones para que monten en la carretera o hagan más kilómetros de los que están preparados.

No les impongas tus propios objetivos y agenda

Esto es similar a «no les presiones para que vayan demasiado rápido o lejos», pero tiene más que ver con los objetivos finales.

Una vez que hayas conseguido que un nuevo ciclista pedalee, no trates el evento como si fuera un paseo de entrenamiento para paseos en bicicleta más grandes y emocionantes. Quieres que le cojan el tranquillo a montar en bici y que posiblemente se enamoren de ella a partir de ahí, no que se sientan presionados para pasar al siguiente nivel. Estás enseñando a alguien a montar en bici, no moldeando a un nuevo ciclista a tu imagen y semejanza.

Disfruta de la clase por lo que es: la oportunidad de transmitir una nueva habilidad y pasar un rato juntos en bicicleta.

¡No olvides que debe ser divertido!

Es fácil frustrarse cuando alguien no capta las valiosas lecciones que le das, y hacer una rápida incursión en el territorio del sargento instructor. Pero ser paciente, optimista y hacer que el proceso parezca tonto y divertido puede contribuir en gran medida a que un ciclista novato se sienta cómodo.

Aprender a montar en bici no debería parecer un trabajo: Debería sentirse como una explosión, y siempre debería venir acompañado de importantes recompensas motivadoras, como un helado. De hecho, dependiendo de dónde vivas, siempre puedes hacer que ese sea tu primer gran objetivo: terminar la primera gran vuelta en la heladería.

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